La Iglesia argentina difundió un comunicado por el 24 de Marzo: «Nunca se avanza sin memoria»
“Reconocemos la gravedad de lo acontecido en esos años violentos y comprendemos que la memoria exige una autocrítica, de la sociedad y la Iglesia presente en ella, que ayude a redescubrir y reconstruir el sentido de la fraternidad entre los argentinos”, expresaron los obispos.
20/03/2026 El País“Reconocemos la gravedad de lo acontecido en esos años violentos y comprendemos que la memoria exige una autocrítica, de la sociedad y la Iglesia presente en ella, que ayude a redescubrir y reconstruir el sentido de la fraternidad entre los argentinos”, expresaron los obispos.
A través de un mensaje que difundió públicamente, la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) se pronunció a propósito de los 50 años que se cumplen del inicio del último golpe de Estado: “Hoy los ciudadanos volvemos a decir Nunca Más”.
“Como nos recuerda el papa Francisco en la encíclica Fratelli Tutti, sabemos que ‘Es fácil hoy caer en la tentación de dar vuelta la página diciendo que ya hace tiempo que sucedió y que hay que mirar hacia adelante’. ¡No, por Dios! Nunca se avanza sin memoria, no se evoluciona sin una memoria íntegra y luminosa”, afirmó la CEA.
En el documento los obispos pidieron que para mantener y defender la democracia el Estado debe velar “por la dignidad de las personas y la igualdad de todos los ciudadanos”, y que se privilegien de igual modo “las puntas de la vida: los ancianos y los niños”.
“Vivimos una época con una tendencia creciente al autoritarismo; un tiempo en que los populismos de distinto signo explotan la angustia de los ciudadanos, pero no representan el remedio de una vida buena. Un tiempo en que va predominando una ideología de la supervivencia del más fuerte sobre el más débil, cuando la fortaleza de la democracia debería manifestarse en el cuidado a los más frágiles”, destacó la CEA.
“Frente a esto, es necesario rehabilitar una política que ponga la economía al servicio de la dignidad humana, que promueva la paz y que cuide nuestra casa común, empezando por preservar el aire puro y las fuentes de agua dulce y potable”, agregó.
“Con sus ventajas y desafíos, la democracia siempre tendrá como axioma la custodia de la vida. Cualquier afrenta o violencia contra la dignidad de la persona es, en esencia, una agresión que destruye al sistema mismo”, afirmó la CEA, en un documento de su Comisión Permanente, presidida por monseñor Marcelo Colombo.
El escrito eclesiástico sostiene que “la Constitución Nacional es la ley suprema, si en todo el territorio del país se garantizaran los derechos y se cumplieran las obligaciones que esta manda, todos viviríamos con mayor dignidad”.
Recalca el texto que “la democracia prohíbe rotundamente la eliminación del adversario, no admite el derramamiento de sangre y sustituye la lucha cuerpo a cuerpo por el debate cívico”.
Para la CEA el 24 de marzo de 1976 fue “el inicio de esa oscura noche en nuestra historia: la tragedia del terrorismo de Estado que se prolongó por siete largos años hasta el 10 de diciembre de 1983, cuando finalmente recuperamos la democracia”.
Además, el documento recalca: “Reconocemos la gravedad de lo acontecido en esos años violentos y comprendemos que la memoria exige una autocrítica, de la sociedad y la Iglesia presente en ella, que ayude a redescubrir y reconstruir el sentido de la fraternidad entre los argentinos”.