Los medios del interior también existen

Por poderosas razones de limitación económica, la principal fuente de supervivencia de los muchos medios de comunicación que hay en el interior del país, es, obviamente, la asistencia del Estado.

Por poderosas razones de limitación económica, la principal fuente de supervivencia de los muchos medios de comunicación que hay en el interior del país, es, obviamente, la asistencia del Estado. Que resulta mucho más significativa para las pequeñas organizaciones mediáticas provincianas, generalmente alejadas de los grandes conglomerados urbanos.

La asignación de fondos a los medios provincianos, sean gráficos, radiales, televisivos o digitales, es un tema complejo acerca del cual suele haber poca información, y en muchos casos contradictoria, y ni se diga la abundancia de comentarios interesados cuando no insidiosos, originados en arduas competencias por mercados reducidos.

En ese que parece un campo minado de opiniones no siempre compartidas, es además escasa y poco cristalina la información sobre la publicidad oficial en cada provincia, además de que muy pocos gobiernos destinan importantes cantidades de dinero para el sostenimiento de los sistemas de medios locales, dependiendo también de la geografía más o menos compleja de cada entidad.

Lo cierto es que en las cinco categorías fundamentales –Medios Gráficos, TV por Cable o Abierta, Radios y los crecientes Portales informativos– hay muchos millones de pesos en juego, que se distribuirían, estimativamente, un 25% para los medios gráficos, un 35 por ciento para las cadenas televisivas de las grandes ciudades provincianas; un 10 por ciento que sostiene muchos sistemas municipales, comunitarios o cooperativos; y un restante 30 por ciento fragmentado en centenares de medios digitales, muchos de los cuales son esfuerzos de personas o grupos casi invariablemente desatendidos por los poderes locales.

Pero lo que sí es seguro y generalizado es que cualquiera sea la masa monetaria, «jamás alcanza y nos tiene siempre entre la agonía y el heroísmo. porque hay que estar muy locos para hacer comunicación social en el interior del interior», como señala una veterana empresaria con más de 30 años manejando una FM en una ciudad santafesina de 40.000 habitantes.

En materia de diarios y revistas, es a la vez fundamental y evidente la dependencia de las pautas, nacional o de provincias. Las municipales cuentan menos, salvo en las capitales, pero las quejas están siempre a la orden del día y de las rivalidades. Seguramente por eso, prácticamente todos los comunicadores consultados para esta nota prefirieron el anonimato. Uno de ellos, cercano a un gobierno provincial, dijo que «posiblemente por ignorancia porteña, aquí los dos diarios menos leídos reciben mucho cuando ninguno supera los 4.000 lectores-día promedio». Y en otras provincias –Corrientes, Salta e incluso Buenos Aires– los comentarios son parecidos y en todos los casos sotto voce. En general las mayores quejas provienen de directivos de medios electrónicos. En un grupo cooperativo del norte bonaerense afirmaron que «el gobierno actual tomó debidas referencias de lo que pasa, con la mejor intención, pero siguen con la misma estructura y dándole a los medios impresos la parte del león como si fueran importantes, cuando todos sabemos que en el interior los diarios de papel venden poco y ahora menos en pandemia».

Al parecer, es en radios y portales donde hay mayores disparidades, algunas absurdas: Radio Nacional Chaco, sin dudas la más escuchada de la provincia, recibe diez veces menos que una radio privada de Sáenz Peña, la segunda ciudad provincial. Y la situación es más despareja en el interior del interior, donde pequeños pueblos y comunidades con audiencias muy dependientes y necesidades sociales importantes, no reciben apoyo y es como si no existieran.

La cuestión de las radios es quizás la más compleja, porque hay más de 600 emisoras en todo el territorio nacional, que reciben algo de las pautas oficiales, pero hay otro centenar, por lo menos, que es como si no existiera porque apenas tienen registro fiscal y con suerte ínfimos aportes municipales, pero están imposibilitadas de cumplir con los fatigosos requisitos y controles del Enacom y/o los ministerios locales.

El panorama comunicacional del interior es más complejo ahora que hace cinco años porque, sin dudas, el macrismo hizo estragos en esta materia, con favoritismos y condenas, y facilitando la concentración de consorcios en ciudades grandes y medianas. «Pero la razón de que esté todo tergiversado –explica un exitoso empresario correntino– se debe a que no está claro qué significa exactamente la pauta. A veces nosotros tenemos que darle relieve a comunicaciones locales, como un arreglo del Puente o un acueducto en el interior, pero nada te garantiza sostener tu estructura para todo. Yo tengo 22 personas a cargo y es todo muy difícil, y eso que nos va más o menos bien».

En lo que parece haber mayores coincidencias es en la paradoja de que el gobierno nacional está teniendo buenas relaciones con todos los medios, pese a lo cual carece de buena prensa. «Ya sabemos que los hegemónicos están obsesivamente en contra –dice un alto funcionario formoseño– y donde vaya el presidente y diga lo que diga, igual le dan con un caño por más que la relación es mejor que la que tuvieron con el anterior gobierno, que los humillaba».

Otra cuestión importante, para algunos, sería que las provincias generen pautas publicitarias propias por ley, como se está haciendo en Chaco, donde la cuestión ya está en comisiones para tratamiento legislativo. Y es que si los medios y la democracia son esenciales para una mejor comunicación, no hay otro camino que la ley pareja.

Por Mempo Giardinelli

Fuente: Página 12