Península Valdés es finalista entre 28 sitios para ser una de las 7 maravillas argentinas

La Península Valdés, el emblemático destino turístico de la provincia de Chubut, figura entre los 28 sitios finalistas a convertirse en una de las "7 maravillas argentinas"

La Península Valdés, el emblemático destino turístico de la provincia de Chubut, figura entre los 28 sitios finalistas a convertirse en una de las “7 maravillas argentinas”, concurso creado por el filántropo suizo Bernard Webercuyo, cuyo resultado final se develará el 7 de mayo cuando la gente vote a los lugares que considere merecedores de esa denominación.

“Se trata de un reconocimiento más que tiene este lugar tan peculiar de nuestra geografía que fue declarada patrimonio de la humanidad por la Unesco en 1999”, dijo hoy a Télam el ministro de Turismo provincial, Néstor García, al valorar la elección de Península Valdés como uno de los candidatos finalistas.

Su particular forma de “hongo que se introduce en el mar” por su contorno labrado por los golfos San José y Nuevo, le da una característica distintiva al mapa en el extremo noreste del Chubut, en cuyas costas de aguas cristalinas se pueden observar ballenas, orcas, delfines, toninas, elefantes y lobos marinos; además de 100 especies de aves, entre ellas el pingüino de Magallanes.

Se trata de un área de aproximadamente 3620 km² de forma rectangular que se une al continente por el istmo Carlos Ameghino, convertido en un estrecho pasillo para llegar a uno de los destinos mundiales más demandados y que a lo largo de los años fue visitado por dignatarios, celebridades, estrellas deportivas y del cine, comenzando por recordado oceanógrafo francés Jacques Cousteau que llegó a estas costas con su legendario “Calypso”, en 1972.

Todos los años llegan a los golfos que rodean a la península Valdés miles de ballenas, que transforman a la zona en el centro de reproducción más importante de la variedad “franca austral”, y que da lugar también a una de las actividades más demandadas por los turistas como es el “avistaje de ballenas” que se practica con embarcaciones que salen desde Puerto Pirámides.

El accidente geográfico fue bautizado con ese nombre por el explorador español Basilio Villarino, cuando mensuró sus costas en 1778, y la nombró así en honor a Antonio Valdés, el 4º capitán general de la Real Armada de España y secretario de Estado del despacho universal de marina e Indias que impulsó la expedición.

Esa porción de tierra, habitada originalmente por tehuelches, fue de interés estratégico para la corona española que a fines del siglo XVIII decidió construir el “Fuerte San José” como parte de un plan de defensa y poblamiento de sus posesiones en la costa atlántica patagónica.

El fuerte fue destruido por los nativos en 1810 y sus mudas ruinas son una muestra del interés que tuvo España no solo desde el punto de vista geopolítico sino también económico, por lo que reportaba la cacería de lobos marinos del que se extraía el cuero y la grasa con fines comerciales.

Además, en el interior de ese “cuadrado” que aparece en el mapa unido al continente por el Istmo Ameghino, hay grandes extensiones de salinas para consumo, que mucho más acá en el tiempo (entre 1901 y 1920) motivaron el funcionamiento del “Ferrocarril de Península Valdés”.

El ministro de turismo del Chubut, Néstor García, describió que “sin ninguna duda este es un lugar emblemático de nuestra geografía y que le da valor agregado a muchas otras riquezas naturales que tenemos y que nos hace aparecer en todo el mundo como un destino turístico demandado”.

Fuente: El Patagónico