Salta: Documentan la destrucción del monte nativo con cadenas

Comunidades indígenas protegen sus cementerios del paso de las topadoras que arrastran cadenas de grandes dimensiones con las que arrollan todo a su paso.

Comunidades indígenas protegen sus cementerios del paso de las topadoras que arrastran cadenas de grandes dimensiones con las que arrollan todo a su paso.

La imagen es una denuncia: dos topadoras con cadenas enlazadas a una distancia de entre 30 y 50 metros arrasan árboles del monte chaqueño con todo lo que esa pérdida pueda representar para las poblaciones humanas y la fauna que también vive en el lugar. Todo sucede cerca de la ruta nacional 86, en la zona donde viven las comunidades indígenas, en la jurisdicción de Tartagal, ciudad cabecera del departamento San Martín.

Las topadoras terminaron con 1300 hectáreas de monte nativo, que había crecido durante siglos, cerca de la zona de Tonono, en apenas poco más de dos meses. Es el tiempo que se puede calcular teniendo como guía la toma de las imágenes satelitales: una de ellas, del 7 de julio de este año, con el monte en pie, y la otra, del 23 de septiembre, con 1300 hectáreas ya sin monte.

La documentación fue publicada por la organización ambientalista Greenpeace, que al igual que otras organizaciones como la fundación Asociana y representantes legales de las comunidades indígenas, solicitaron hace más de un mes informes sobre el desmonte que se realiza en la zona. Pero, según indicaron distintas fuentes a Salta/12, hasta el momento ninguna ha recibido respuesta de la Secretaría de Ambiente de la provincia.

La coordinadora de la Campaña de Bosques de Greenpeace, Noemí Cruz, advirtió que “es evidente la complicidad del gobierno de Gustavo Sáenz frente a este ecocidio, que implica arrasar con bosques en muy buen estado de conservación, y con el territorio y sustento de diez comunidades wichí”.

Greenpeace sostuvo que en los últimos dos meses, cerca de Tartagal, se desmontaron más de 3.300 hectáreas de bosques en tres fincas, afectando territorios y cementerios de varias comunidades wichí. Detalló que el desmonte de Tonono está en una zona a nombre de Martín Morales. El segundo está en la zona de Alcoba y pertenece a la empresa agropecuaria Desdelsur SA, propiedad de las familias Macera y Blaquier. El tercero está en la zona de Caraguatá y pertenece a la empresa agropecuaria Estancia Tres Lagunas SA.

Quitar el monte para una cosecha ajena
Basilia Pérez, quien además de ser referente wichí es viuda del ya fallecido antropólogo John Palmer, acompaña a las comunidades de la zona en la denuncia del desmonte. Al documentar con fotografías y videos, tomó también la imagen de panales y nidos destrozados por las topadoras y de otros que se encuentran en riesgo ante la inminente deforestación.

Asimismo, mostró plantas de chaguar, también arrasadas por el cadeneo: “Nosotros que somos pueblos originarios no conocemos lo que siembran los empresarios. Y somos tejedoras de la tierra, de saberes no escritos como el chaguar… necesitamos que pare el desmonte”, sostuvo. El chaguar es un insumo indispensable para realizar tejidos que son parte de la cultura del Pueblo Wichí.

Mientras mostraba la vegetación destrozada, Pérez añadió: “Acá están muchos árboles muertos. Los árboles tienen dueño y el aire se contamina cuando hay fumigaciones, porque después van a fumigar la cosecha que nosotros no conocemos”.

“La única zona que había quedado a salvo de las máquinas es el cementerio de Pozo Nuevo y ya abrieron una picada al lado de las casas”, comentó, por su parte, Cruz, al sostener que el único pedido de los pobladores es que se evite pasar con las máquinas por encima del cementerio. “Tienen miedo de quedar como una islita”, en medio del desmonte, comentó la ambientalista.

En algunas poblaciones, la situación desigual empuja a los habitantes a aceptar un trueque del monte por un pozo de agua. Este elemento es el principal faltante que tienen en la comunidad de Arenales (una de las poblaciones de la ruta 86 afectadas por el desmonte). Sus habitantes deben trasladar agua potable unos 40 kilómetros por la falta de acceso a una fuente más cercana. Con el agravante de que los bidones que se usan para contener el agua antes contuvieron agrotóxicos. A la zona no llegaron los tan esperados bidones donados por UNICEF para que las comunidades accedieran a agua segura.

Plataforma de 7 Bosques
Greenpeace manifestó su preocupación por el reciente fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación que deja firme el decreto presidencial que derogó la Ley de Tierras Rurales, normativa que ponía límites a la venta de tierras y cuerpos de agua a extranjeros.

Añadió la preocupación por la pretensión del Gobierno nacional de modificar la Ley de Bosques para flexibilizar las condiciones de los permisos y por lo tanto permitir más desmonte.

Frente a esta situación, Greenpeace convocó a sumarse a la “República de los siete bosques” para defenderlos. Se trata de una plataforma que busca generar una comunidad protectora de los bosques, en alerta ante diferentes amenazas. Para sumarse, hay que registrarse en la página web sietebosques.org.

“Argentina aún está lejos de cumplir con el compromiso de Deforestación Cero para el año 2030, firmado en la Cumbre Climática de Glasgow realizada en 2021. Ante esto, la flexibilización de la Ley de Bosques que promueve el gobierno nacional resulta inadmisible, ya que generará un aumento significativo de la deforestación. Por el contrario, es necesario implementarla en forma estricta; y avanzar en prohibir y penalizar la destrucción de bosques nativos”, afirmó Cruz.

Fuente: Página 12