Con la decisión de salir a la calle

La manifestación será en reclamo de la declaración de la emergencia social y el cese de los despidos. Las organizaciones sociales barajan marchar desde Liniers. Resta definir si irán a Plaza de Mayo o al Congreso.

La manifestación será en reclamo de la declaración de la emergencia social y el cese de los despidos. Las organizaciones sociales barajan marchar desde Liniers. Resta definir si irán a Plaza de Mayo o al Congreso.

El proceso de unidad encarado por la CGT y el bloque de movimientos sociales que marchó a Plaza de Mayo el día de San Cayetano tendrá su primera expresión en la calle: ambos sectores definieron una movilización en conjunto para el 18 de noviembre con la emergencia social y el cese de los despidos como reclamos centrales. La medida de fuerza terminó de consensuarse ayer, durante un encuentro entre buena de parte del consejo directivo de la CGT, encabezado por Juan Carlos Schmid, y referentes de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), Barrios de Pie y la Corriente Clasista y Combativa (CCC). Tras el encuentro, los dirigentes advirtieron que la vuelta a las calles no implica “abandonar ninguna mesa de diálogo” con el Gobierno, aunque se propone dejar en claro que el bono de fin de año anunciado es apenas “un paliativo” para el bolsillo de los trabajadores –formales e informales– y que la agenda común de reclamos es mucho más amplia.

En el caso de la CGT, será la primera movilización desde abril, cuando las por entonces tres fracciones en proceso de unidad movilizaron junto a las dos CTA previo a la anulación, por decreto, de la ley de emergencia laboral, que prohibía los despidos durante 120 días. Precisamente ese es el reclamo que, mientras participa de la mesa de diálogo con empresarios y el Gobierno, la central decidió recuperar. “La CGT va a volver a insistir con el tema del empleo, de los despidos”, precisó ayer Schmid tras la reunión. Y dejó en claro que el bono acordado es “apenas un puente, un parche para llegar a fin de año”.

La decisión de volver a las calles terminará de cerrarse hoy, cuando el Consejo Directivo de la CGT sesione en pleno. Resta definir aún si la movilización será a Plaza de Mayo o a Congreso. La organizaciones barajan la posibilidad de marchar desde Liniers, tal como lo hicieron el 7 de agosto. Es seguro que habrá un acto central, con oradores de las organizaciones y de los sindicatos. Si bien la medida no implica romper el diálogo con el Ejecutivo, desde las organizaciones resaltaron a este diario que “no hay ninguna medida” que pueda tomar el Gobierno en los próximos días que pueda desalentarla, tal como pasó con el anunciado paro de la CGT.

El planteo fundamental de la CTEP, la CCC y Barrios de Pie es la sanción del proyecto de ley que declara la emergencia social y establece un salario universal complementario “para que trabajadores de la economía popular puedan alcanzar el salario mínimo, vital y móvil”. Ayer, diputados de todos los bloques de la oposición respaldaron la iniciativa en un acto en el Congreso (ver aparte). Desde la CTEP dicen tener los números suficientes para su aprobación en ambas Cámaras, pese a que hasta ahora los legisladores del oficialismo lo tratan con indiferencia. La semana que viene sesionará la comisión de Trabajo del Senado, donde podría obtener dictamen favorable y quedar a tiro de entrar al recinto. La reunión de ayer sirvió para sellar la presencia del propio Schmid durante la sesión, para transmitir el apoyo de la CGT a la iniciativa.

“Ayer hubo un nuevo reconocimiento por parte del Consejo Directivo de la CGT a la agenda de los movimientos sociales y los trabajadores informales, producto de un proceso de construcción de unidad en el movimiento obrero”, describió a este diario el dirigente de la CTEP y del Movimiento Evita, Gildo Onorato. A la agenda de la emergencia social, dijo, le seguirá el año que viene “la discusión sobre el modelo de país”.

En paralelo a la negociación de la CGT con el Gobierno, el bloque tienen su propia ventanilla con la ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley, cuyo interlocutor principal dentro el bloque piquetero es el Movimiento Evita. La última reunión fue la semana pasada. De allí se fueron con la promesa de que Stanley “reverá” la decisión de otorgar el bono de mil pesos por familia con beneficiarios de AUH y no por cada uno de los menores beneficiados. “Venimos de un muy mal año, el Gobierno debería dejar el marketing y dar soluciones”, resumió en diálogo con este diario el dirigente de Barrios de Pie, Daniel Menéndez.

Fuente: Página 12